Algunos aspectos históricos de Salvacañete en el siglo XIX

En el año  2009 se cumplieron 200 años de la famosa concordia con Alcalá de la Vega por las Dehesas de la Hoz y el Palancar. Me ha parecido oportuno dedicar un artículo a este hecho y a otros ocurridos en Salvacañete en el siglo XIX.

Concordia entre Salvacañete y Alcalá de la Vega sobre las Dehesas de la Hoz y el Palancar

       Conocida esta concordia o deslinde como la “ del Corral del Pleito” por ser un corral uno de los motivos de la discordia. Cada pueblo lo adjudicaba a su término. La misma fue redactada por el escribano de número de la Villa de Moya. D. TOMÁS CANO SÁIZ, el 10-9-1808, a raíz de las quejas presentadas por el ayuntamiento de Salvacañete por boca de su síndico personero[1] D.JOSÉ CABAÑAS, en nombre suyo, del ayuntamiento y del vecindario contra el ayuntamiento de Alcalá de la Vega por las ventas de árboles de las Dehesas de la Hoz y el Palancar que había hecho a   D. Manuel Lapesa Sierra[2], vecino de Salvacañete, dueño de una concesión de leñas que le había sido otorgada por Alcalá de la Vega para la fábrica de hierro del Martinete que tenía arrendada. El motivo de las quejas es que había cortado más pinos de los permitidos en dicha concesión causando daños a los vecinos de Salvacañete, al Conde de la Concepción dueño de las dehesas de la Hoz y el Palancar, Al Sr. Marqués de Moya, Conde de Miranda y a D. Joaquín Pacheco, vecino de Murcia y dueño de tierras alrededor de la Hoz y el Palancar.

      D. Manuel Lapesa Sierra cortaba leñas en las Dehesas de la Hoz y el Palancar para hacer carbón para su herrería. Por esta concesión tenía contrato con el ayuntamiento de Alcalá de la Vega desde 1806, al precio de 2 reales y pocos maravedís cada árbol, y por el cual había pagado 18404 reales de vellón en 1808, según certificación de Atanasio Ruiz Valero, síndico de Salvacañete. Como en distintos años había cortado pinos en lugares que no eran del ayuntamiento de Alcalá de la Vega esto había originado protestas por los daños ocasionados a terceras personas. En primer lugar al ayuntamiento de Salvacañete, cuyo término se estrechaba media legua, según se reconoce en esta concordia. Por otra parte reclamaba daños también el Conde de la Concepción dueño de las dehesas de la Hoz y el Palancar. También reclamaba el Excmo. SR. Conde Miranda, Marques de Moya en ese momento, dueño de tierras alrededor de las dehesas y D. Juan Pacheco, vecino de Murcia, con intereses también en ese lugar donde se habían cortado pinos demás.

En este documento figuran las autoridades de ambos pueblos que asistieron a la concordia y los límites de ambos términos. Por nuestro pueblo asistió el cura D. Felipe Collado y Recuenco. Como regentes D.Juan Asensio y D. Pedro García, juramentados: D. Manuel Jiménez y D. Manuel Sáiz; diputados del común, Atanasio Ruiz Valero, que actuaba como síndico y Juan Antonio Castelblanque (síndico personero[3] desde 1804), abogados D. Rafael Merino Gallo como abogado de los Reales Consejos y como abogado al ayuntamiento de Salvacañete y D Pantaleón Castelblanque otro abogado que representaba a Salvacañete.

Por Alcalá de la Vega lo hicieron: su cura propio D Juan Antonio Monsalve, el cura beneficiadoD. Pablo de Mariana y Ortega; por el ayuntamiento los regentes D. Andrés Argudo Pérez y D. José Sánchez Reyes, los diputados D. Marcelino Argudo y D. Andrés Moreno y su sindico personero D. Ignacio Montero Zafrilla.

En representación del Excmo. Sr. Marques de Moya y Conde de Miranda, su apoderado general D. Juan Pablo Juanero.

Por el SR. Conde de la Concepción su apoderado D. José Antonio Peinado Jiménez y el licenciado D. Juan Antonio Alonso del Prado.

     Tuvo que venir el Señor Corregidor de Moya a Salvacañete para dirimir el pleito entre dos ayuntamientos vecinos y entre dos pueblos citándose a las partes implicadas Vecinos de Salvacañete, representantes de su ayuntamiento, del Excmo. Sr. Marqués de Moya del Sr. Conde de la Concepción, de D. Joaquín Pacheco y del Ayuntamiento de Alcalá de la Vega.

            Durante varios días recorrieron el terreno objeto de litigio y marcaron un nuevo apeo o deslinde entre términos. Se reunieron en la Sala de la casa consistorial (Casa del Ayuntamiento) donde estaba prevista la audiencia del Corregidor en el lugar de Salvacañete el 29 de octubre de 1809. Estaban presentes el Ayuntamiento de Salvacañete, y su abogado D. Rafael Merino Gallo, el de Alcalá de la Vega El Señor Corregidor de Moya les pidió que hablase cada pueblo, Salvacañete como parte actuante y después Alcalá como parte demandada. y que cada uno hiciese su defensa aportando argumentos. Además el Sr. Corregidor insistió en que se guardase la más rigurosa ceremonia que no se interrumpiese y dejasen hablar al otro con total libertad.

 

Algunos hechos de las Guerras Carlistas ocurridos en Salvacañete

D. Benito Pérez Galdós, famoso escritor del siglo XIX, pasó por Salvacañete acompañando a la expedición real del príncipe D. Carlos y así se hace constar en algún documento, concretamente en su obra Los Episodios Nacionales ” Desde la fácil victoria de Villar de los Navarros hasta que se nos unió Cabrera en Buenache de Alarcón, en mi memoria se marcan principalmente los días por los Te Deum que cantaban algunos pueblos al ver entrar al Rey, por las misas que este mandaba celebrar, por la continua matanza de prisioneros. Las fragosidades de Albarracín por la parte de Teruel y por la de Cuenca nos vieron correr de misa en misa, de ración en ración, de susto en susto. ¡Qué horribles pueblos! Me resisto a inscribir en las lápidas de la Historia los nombres deVillar del Humo, Trama Castilla, Calomarde, Salvacañete, Campillo de Alto Buey... No puedo asociar a tales nombres más que la miseria y la barbarie. La incorporación de Cabrera me fue muy grata, porque en él he visto siempre un caudillo de verdad, y en aquella ocasión hallé un amigo que me consideraba más de lo que yo merezco”

Muy cerca de Salvacañete, en el estrecho de Peñaroya, tuvo lugar en 1836 un enfrentamiento entre tropas carlistas al mando de Añón e isabelinas que estaban acantonadas en Salvacañete. Así nos lo cuenta D. Buenaventura de Córdoba[4].”

Cumpliendo Añón la órdenes de Cabrera seguía el camino de Chelva por Manzanera, Torrijas y Titaguas, y antes de llegar a Salvacañete se vio atacado por una columna cristina en las angosturas[5] que forma el río Gaibiel[6] y la montaña. Apoyados en ella los carlistas burlaron el primer avance de treinta caballos enemigos; y conociendo Forcadell, jefe de vanguardia, que este movimiento era asilado, y que el camino sólo permitía el paso de tres caballos de frente, dispuso que los granaderos y cazadores de Valencia tomasen posiciones en una altura próxima al camino para entretener a la infantería enemiga, y evitar que llegase el socorro de sus camaradas. El comandante de la caballería cristina, al ver que eran inútiles sus esfuerzos en aquel terreno quiso retroceder y unirse a la columna, pero atacándole de frente dos compañías, y hostilizándole por el costado izquierdo las fuerzas situadas en la altura no tuvo más recursos que descender al río. Lanzaronse atropelladamente los carlistas sobre los treinta caballos gritando “ ya son nuestros”, y antes que la infantería viniese a ayudar a sus compañeros fueron todos fusilados a quema ropa en medio del río. Frustrado el designio del jefe cristino por la intrepidez o más bien temeridad de su caballería, contramarchó a Salvacañete donde se hizo fuerte. Añón no pudo evitar este movimiento, porque la angostura del camino o más bien desfiladero impidió que la caballería pasase a vanguardia. Los realistas pernoctaron en el campo a al vista del pueblo, y al amanecer marcharon hacia Toril y Riofrío, consistiendo su pérdida en un muerto, y herido levemente el oficial D. Miguel Sancho. Desde Riofrío tomaron la dirección de Albarracín, Noguera, Pajarejos, Motos, Tordesillas y otros pueblos del Señorío de Molina, para descansar después de las marchas de doce, quince y veinte horas que habían hecho, y proveerse de víveres y calzado.

El día 11 de marzo pernoctaron en Ojos Negros …………” 

 

 

[1] “Acta de la Concordia entre Alcalá de la Vega y Salvacañete sobre las dehesas de la Hoz y el Palancar” Deslinde de Alcalá de la Vega con Salvacañete.Archivo de protocolos notariales.AHPC.Notaría de Cañete. Tengo el documento en fotocopias y lleva papel timbrado de 1809. Son 25 folios.Todos los datos completos de esta concordia se pueden ver en mi obra LOPEZ MARÍN ,MARIANO: "Salvacañete : su historia y sus gentes" Edición del Excmo. Ayuntamiento de Salvacañete. Gráficas Llogodí.Utiel, 2004. Págs 256-265. Este artículo apareció en el libro de fiestas de  Salvacañete del año 2009. 

[2] El apellido Lapesa aparece varias veces en el siglo XIX en Salvacañete. En 1867 era titular de la farmacia de Salvacañete D. Tadeo Lapesa y hacia finales de siglo, entre 1884 y 1889, en los documentos de la Universidad Central en Madrid aparece Ángel Lapesa Collado como estudiante de medicina y con origen en Salvacañete.En el siglo XVIII,  a finales en el año 1798, también aparece D Manuel Lapesa como propietario de la Herrería de la Peraleja que fue destruida por una crecida del río .Intentó reconstruirla y tuvo que superar un largo pleito de 5 años con el conde de Valverde y Siruela propietario de laHeredad de Masegosillo por donde debía pasar el caz que condujese el agua a la mencioanda herrería.

[3] Síndico personero. Oficial municipal de elección popular creado en la reforma municipal de 1766 que debía defender los intereses de los vecinos; este cargo fue suprimido en las Cortes de Cádiz. GRAN ENCICLOPEDA LAROUSSE. Tomo IX. Pág. 759. Edit. Planeta. Barcelona 1977.

[4] De Córdoba, BUENAVENTURA.: “ Vida Militar y Política de Cabreraa” Tomo II. Imprenta y fundición de Eusebio Aguado. Madrid ,1845. Cap X ,Págs. 3-6.. Los sucesos que aquí describe ocurrieron entre el 21 de febrero y el 17.6-1836.

[5] Ese lugar es el conocido como Peñaroya por donde pasaba el antiguo camino de Alcalá de la Vega a Salvacañete.

[6] Se trata del río Cabriel.