Salvacañete en la época romana


Salvacañete en la época romana
Estas tierras de nuestro pueblo y de todo el Marquesado de Moya al que pertenecimos estaban habitadas por pequeños grupos iberos, probablemente de la tribu de los Olcades que ocupaba la zona de la Serranía de Cuenca. Estos pueblos iberos debieron pactar una alianza con los romanos al igual que lo hicieron los de Valeria y otros pueblos de Cuenca, por lo que no fueron destruidos violentamente y si, en cambio, pasaron a formar parte de la red urbana romana.
La influencia política y cultural de los romanos se dejó sentir pronto entre los habitantes de esta zona.

En el siglo I a. C. estas tierras estaban bastante romanizadas. Sus habitantes, administrativamente, fueron adscritos a la Provincia Hispania Citerior o Tarraconense en un principio y posteriormente (S. III d.C.) a la Cartaginense.
El interés económico de esta zona, cereales, recogida de bellota para hacer harina (una vez secada y molida), madera, ganadería, explotaciones de sal, minería, obligó a los romanos a facilitar la comunicación entre los pequeños núcleos de la zona.
El itinerario de Antonio (especie de guía de carreteras escrito en el ultimo cuarto del S. III d.C.) sitúa en esta zona su vía 31 que sería el camino de Zaragoza a Cartagena. En el Marquesado de Moya pasaría de S. a N. por Cardenete, Reillo, Carboneras, Alcalá de la Vega, Salinas del Manzano y Salvacañete para luego dirigirse hacia Torrefuerte, Albarracín y Zaragoza.
Según algunos autores esta vía 31 tendría un ramal, o vía secundaria que desde Carboneras pasaría por Villar del Humo, San Martín de Boniches y Campillos de Paravientos para enlazar con la principal en Alcalá de la Vega, posiblemente desde Utiel (donde enlazaba con la que unía Requena con Valencia), otra vía secundaria pasaría por Aliaguilla, Talayuelas hasta el Río Ojos de Moya y desde aquí por Algarra, el termino de el Cubillo y Salvacañete. Si nos damos cuenta, las actuales vías de comunicación de esta zona discurren por los mismos lugares por donde iba la vía 31 en época romana.
En todos estos pueblos mencionados se han encontrado restos romanos y en el nuestro se encontró un tesorillo del S. I a. C., época romano-republicana, que contiene además de denarios romanos, 63 denarios ibéricos.
Fue encontrado en 1.934 y tiene fecha de ocultación en torno al año 95 a.C., época en que se enclava el levantamiento de los iberos (98-94 a. C.). Posiblemente este tesorillo encontrado en nuestro pueblo, como otro de características similares encontrado en Villar del Humo, nos indiquen que vivía por aquí alguna familia mas acomodada, bien ciudadanos romanos o bien miembros de alguna tribu local que mejoraron su posición por dedicarse al comercio, defender los intereses de Roma o haber servido en las legiones romanas.

La sublevación de los celtiberos entre el 98 y 94 a. C. hizo que, ante la inseguridad de los tiempos, sus dueños los escondiesen esperando que viniesen épocas mejores. La capacidad económica de estas personas hizo que acumulasen moneda, brazaletes, agujas.
En nuestro pueblo además han aparecido restos de una villa romana de la que se han encontrado unos mosaicos con motivos geométricos. Está situada junto a la ermita que debemos entre todos conservar. Allí mismo, al lado de nuestra ermita, se han encontrado tejas romanas, restos de mosaicos y teselas.
Entre Salinas y Salvacañete el itinerario de Antonio, antes mencionado, señala la existencia de la mansión “Albonica”. Estas mansiones eran una especie de rento con hospedería donde los viajeros podían encontrar refugio y hacer postas de caballerías. Si la tierra era buena formaba parte de una “villa” o gran casa rural con vivienda principal para el amo, vivienda de los siervos, graneros, cuadras y otras dependencias, e incluso si era familia muy importante sus propias termas (baños).