Adios Labriego


 Adiós Labriego, adiós! ha sido escrito por Aurelio Yuste Valero, hay que felicitar al autor por haber sabido recoger momentos de una vida campesina que nuestra cultura urbana ha olvidado despiadadamente.

 

Adios LabriegoLector, lectora amiga. Pocas veces habrás tenido en las manos una obra tan sencilla: el pueblo, las gentes, yo mismo soy ese decir labriego, de una austeridad poco común, pues, como aquellos viejos aldeanos, no llevo otro equipaje que mi buena memoria y —como ellos- cuento lo que vi, o lo que pasó por mi lado.

No voy a decirte que los personajes sean del todo reales. Tampoco que hayan sido inventados. Descubrirlos es, en parte, tarea tuya. Aún tendrías ocasión de liar un cigarro con el tio Ignacio, o saborear los ricos gazpachos de la tia Asunción. Otros, como el abuelo Mariano, se fueron..., dejándonos el recuerdo de su recia humanidad aldeana...
En resumen, gentes —las de esta historia- a quienes tratamos de echar a andar de nuevo, como si fuera entonces. No sé si lo habré conseguido. Sólo os voy a decir que está escrita con respeto —casi con ternura- por aquel pasado que, nos guste o no, está ahí, nada más volver la esquina de nuestros días...

A ti, pues, familia labradora, que dejaste la azada y el par de mulos..., van dedicadas estas páginas.
A tí, muchacho; y a tí jovencísima mujer que llegaste a una ciudad millonaria, con el corazón encogido, sin saber andar apenas: sin otro equipaje que tu recia vitalidad aldeana.
A vosotros, también, Magisterio amigo, que hicisteis abnegadamente el camino inverso.

Y a mis padres: los últimos magníficos de quién sabe cuantas generaciones campesinas. Con ellos, decimos adiós al ayer labriego.